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134 años de San Francisco: la llegada del ferrocarril central Córdoba en 1888

134 años de San Francisco: la llegada del ferrocarril central Córdoba en 1888

San Francisco celebró el 9 de septiembre 134 años de vida, aunque en los años de sus orígenes de aldea hay otro hecho que la marcó de modo definitivo y le dio por un lado una ubicación geográfica diferente a la original y por el otro, fortaleció su desarrollo productivo.

Se trata de la llegada del ferrocarril en octubre 1888, dos años después de la fundación, que en lugar de tener su trazado sobre las tierras de lo que es Plaza San Francisco, lo tuvo sobre tierras que José B. Iturraspe había vendido a los hermanos Casalis, desatando así un conflicto judicial que se resolvió muchos años después dándole la razón a la familia de inmigrantes que debió ser compensada concediéndole otros lotes.

El libro de José Lencinas, “El departamento San Justo, su pasado, su presente”, editado en 1936, explica cómo se concretó la llegada del tren a la ciudad hace nada menos que 122 años: “El Ferrocarril Central Córdoba, sección Este, o sea la línea que liga a Córdoba con San Francisco, tuvo su origen en la ley provincial de Córdoba del 3 de noviembre de 1885, por la cual se autorizaba al Poder Ejecutivo a celebrar un contrato con el señor Santiago Temple para construir una línea férrea que partiendo de la ciudad de Córdoba con dirección al Este pasara por las inmediaciones de la Villa de Santa Rosa y continuara a Villa Concepción y más al Este de esta localidad.

El 12 de abril de 1886 se firmó el contrato de concesión. Por la ley nacional de 2035, del 21 de diciembre de 1887, se acordó la introducción libre de derechos de los materiales necesarios para el ferrocarril. Construida la línea, el 8 de octubre de 1888 se autoriza a transferir la concesión a la empresa del Ferrocarril Central Córdoba”. Esa empresa se llamaba Sociedad Anónima Ferrocarril Central Córdoba y tenía capitales británicos.
De esa forma, el 15 de octubre de 1888 fue librado al servicio público este ferrocarril de acuerdo a las disposiciones del decreto del 13 de octubre de 1888, que decía lo siguiente: “Habiendo comunicado la empresa del F. C. Central Córdoba hallarse terminados los trabajos de dicha línea y en condiciones de ser entregada al servicio público, el gobernador de la provincia decreta: Art. 1°. Autorízase a la empresa del F. C. Central Córdoba para dar su línea al servicio público a partir del 15 del corriente mes, en que tendrá lugar su inauguración”.

Pero la historia del Ferrocarril Central Córdoba y su llegada a San Francisco no es aislada sino que se relaciona con la expansión de otras líneas, en un contexto nacional que se caracterizaba por ese tipo de obras: “La ley del 2 de septiembre de 1886 de la provincia de Santa Fe –explica Lencinas en su libro- autorizó al señor Santiago Temple a construir la línea férrea que antiguamente se llamaba F. C. Córdoba y Rosario y que hoy (en 1936) forma parte del Central Córdoba. El contrato de concesión se firma el 6 de diciembre del mismo año, comprendiendo la línea Frontera de Córdoba-Rosario y el ramal de San Francisco a Rafaela. El gobierno de Santa Fe por decreto del 6 de diciembre de 1890 autoriza a librar al servicio público el ramal de San Francisco a Rafaela y por decreto del 21 de marzo de 1891 se libra al servicio público la sección Frontera de Córdoba-Sastre y por resolución del 20 de octubre de dicho año la sección Sastre-Rosario”.

“Unido e F. C. Central Córdoba y el F. C. Córdoba y Rosario se hizo necesario prolongar sus líneas hasta la Capital Federal, lo que iba a permitir la comunicación directa con la misma de Córdoba, Tucumán, Salta Y Jujuy. Solicitada por la empresa la concesión respectiva para la construcción de la línea Rosario-Buenos Aires, le fue acordada por la ley nacional 4255 del 8 de octubre de 1903. El 8 de octubre de 1904 se aprueba el contrato para la construcción y explotación de esta línea, la que fue librada provisoriamente al tráfico de cargas el 10 de mayo de 1909, librándose definitivamente al servicio público el 15 de mayo de 1912”, agrega Lencinas.
Hacia 1920 funcionaban entre nuestra ciudad y la capital provincial catorce estaciones: Córdoba, Monte Cristo, Piquillín, Río Primero, Santiago Temple, Los Chañaditos, Tránsito, El Fuertecito, Arroyito, El Tío, La Francia, Jeanmaire, Devoto y San Francisco.
Vida y progreso

La llegada del ferrocarril significaba el arribo de la vida y el progreso en un país que se expandía sobre su propio territorio de modo incesante. Sin embargo la historia le tenía reservado un trago amargo a los ferrocarriles en el país, y del que nuestra ciudad y la región no quedaron al margen. Sin dudas muchos recuerdan el proceso privatizador que con salvajismo el gobierno nacional llevó adelante en la década de 1990, pero en realidad el desmantelamiento de las vías había empezado antes, con la última dictadura militar.

Beatriz Casalis y Juan Corazza, en su libro “Ferrocarriles en San Francisco” explican que en julio de 1977 la empresa estatal de ferrocarriles anunció la reducción de su personal en 23.000 personas. En agosto de ese mismo año se informó que el Poder Ejecutivo autorizó a la Empresa Ferrocarriles Argentinos al levantamiento de ramales y tramos ferroviarios con una longitud total de 1596 kilómetros. Entre esos tramos se encontraba el de San Francisco-Villa María, con una longitud de 159 kilómetros. En septiembre se clausuraron nueve ramales en una longitud total de 567 kilómetros, entre los que se encontraba en el Pilar-San Francisco (83,8 kilómetros) de la línea General Belgrano. Las razones eran siempre las mismas: supuestamente eran “ramales y tramos cuyo mantenimiento no se justifica debido a su estado actual”. Una excusa similar a la que el menemismo utilizaría quince años después: empresas que daban pérdidas millonarias al Estado y por eso debían pasar a manos privadas para garantizar así la eficiencia en los servicios. Fuente: El Periódico
 





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