Medio Ambiente

Presas de contención en los polos para mitigar la subida de los mares por el deshielo

Presas de contención en los polos para mitigar la subida de los mares por el deshielo

 Para la mayoría de los investigadores el calentamiento global es imparable. Por supuesto una minoría, bastante ruidosa, sigue empeñada en negarlo pero mientras tanto, los expertos que más saben del tema advierten que ya hemos pasado el punto de no retorno y que ahora lo único que nos queda es intentar disminuir sus efectos.
Es con seguridad el problema más grave al que nos enfrentamos como especie porque no solo hemos cambiado el clima del planeta, también estamos cambiando dinámicas globales cuyas consecuencias directas aún no están claras. Uno de los efectos más evidentes de este calentamiento general es el deshielo de las regiones polares que aumentarán el nivel del mar y provocarán millones de afectados en las zonas costeras de todo el planeta.
Poseemos un magnífico registro histórico de datos, recogidos desde finales del siglo XIX, gracias a los cuales podemos observar que la tendencia no solo está en aumento sino que se está acelerando. Los modelos predictivos realizados a partir de estos datos varían en sus resultados aunque todos indican que nos enfrentamos ante una amenaza que ha dejado de ser potencial para convertirse en real en las próximas décadas.
En este afán por lanzar ideas que mitiguen los adversos efectos del deshielo polar se ha publicado esta semana un estudio en la Revista The Criosphere en el que se recomiendan proyectos de ingeniería para contener el desmoronamiento de los glaciares y ralentizar así la ruptura de los casquetes.
Nos encontramos ante una propuesta de geoingeniería que implicaría importantes obras como levantamiento de grandes columnas de hormigón, muros o incluso presas, con el objetivo de mitigar el deshielo de grandes masas en lugares específicos de la Antártida o Groenlandia.
Cuando hablamos de geoingeniería es fácil imaginar gigantescas obras y proyectos capaces de moldear el clima a nuestro antojo, más propios de la ciencia ficción que de la realidad. Sin embargo este estudio intenta ajustarse a nuestras actuales capacidades tecnológicas y propone actuaciones puntuales que retrasen las consecuencias del deshielo polar.
Los glaciares en Groenlandia y la Antártida representan enormes cantidades de agua dulce que de acabar en el océano no solo elevarían su nivel sino que podrían cambiar dinámicas globales como las corrientes oceánicas. Michael Wolovick y John Moore, autores del estudio, no pretenden con esta propuesta de geoingeniería acabar con el problema climático sino más bien ralentizar sus consecuencias y retrasar sus efectos algunas décadas…
La idea puede parecer descabellada pero en las simulaciones informáticas que presentan en el estudio, los autores han obtenido porcentajes bastante aceptables de éxito, llegando a contener hasta el 70% de determinados glaciares en Groenlandia. Fuente: Javier Peláez, Yahoo Noticias



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